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Queremos
comprobar si es verdad o no lo que sucede en las películas
americanas cuando las chicas acceden a tener sexo a cambio de dinero
por dejar que las graben. En plena Barceloneta empieza nuestra búsqueda
del chocho de alquiler pero lo más seguro es que nos llevemos
a casa más de un guantazo...
Después
de haber probado el sexo tántrico nos hemos aficionado a
las artes místicas. Eso si, siempre para poder aplicarlas
al sexo. Hemos ido a la clase de yoga de una profesora tetona a
la que queremos engañar pidiéndola que se quede en
trance para empezar a sobarla por todos lados. ¿Caerá
en nuestras redes?
Tenemos
nueva compañera de piso y nosotros, que somos unos caballeros,
le ibamos a dar un cariñoso y cordial recibimiento pero resulta
que le va la marcha, el mambo duro y crudo. Le gusta que la abofeteen
y que sus nalgas brasileñas adquieran un tono rojizo a base
de cachetes así que tendremos que sacar la mano a pasear
en nuestra bienvenida para que la nueva inquilina pueda disfrutar
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